Ser, somos, independencia, huella, son palabras que pueden asociarse a la idea de IDENTIDAD, es un termino con el que los hombres, construyen su propio lenguaje.
Puedo aprovechar para preguntarme, si existe identidad en un ser, si la identidad es o no es, si una persona se satisface con su identidad o se conforma con una sola identidad.
Pienso que la identidad es como la transparencia de una ave o como el VIENTO o como una HUELLA, es tan borrosa como los límites que en algunos casos se han querido imponer por una sociedad o por nuestros formadores, como cuando éramos niños y nos decían es y debemos ser así. Cada ser es como una cadena de sucesos en varias dimensiones que al visualizar, se les quiere dar una impresión temporal como aquel subjetivismo que pretende ser “la persona objeto” tan solo porque nos lo dicen la sociedad o nos impone. Nacemos con una identidad pero hasta la misma globalización hace que perdamos esta parte muy nuestra.
Cómo nos conceptualizamos?, cómo nos dicen que somos?, cómo creemos que somos? Dónde empieza o termina la identidad?
La memoria es uno de los componentes de la identidad, por que nos permite la cual se integra con la comprensión del presente y el proyecto de lo que queremos SER.
Qué significa y cómo es posible entonces permanecer siendo siempre el mismo a través del tiempo, que es la definición del termino “identidad”.
Según la Real Academia de la lengua “Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.”
La identidad nos permite reflexionar con una propia subjetividad, admite tener conciencia de nosotros mismos, qué somos, para qué vinimos, a dónde vamos, que somos en este mundo y en relación a nuestra sociedad. Puedo entender el SER, como la parte del concepto de uno mismo que nos facilita a nosotros como persona, un aspecto unificado de su YO personal y social, una imagen en la que el YO se afirma. Y como la identidad necesita comunicarse para hacer visible tanto su identificación como su diferencia a través del intercambio, constante de bienes no sólo materiales sino ideológicas y políticos no podrá abordar como algo aislado e individual, como una formación colectiva y social.
La identidad como concepto de acuerdo con Antonio Prieto (1995) menciona dos campos: el esencialista y el constructivista. El primero se reduce a la identidad “a un concepto intrapsíquico que intenta hallar una característica estable que identifica a la persona, aquello que constituye lo que realmente es. El segundo se propone a la identidad como algo adquirido que internalizados a raíz de una serie de etiquetas o conductas impuestas por el entorno social.
Entonces, la palabra “identidad” a pesar de su transparencia y aparente obviedad esconde tras de si, una cantidad impresionante de aproximación, visiones, nociones y definiciones.
De acuerdo a Sigmund Freud a través de su trabajo sobre las identificaciones en donde, a pesar de considerar a un Yo autónomo no deja, de tomar en cuenta al otro.
En cambio para Jackes Lacan la identidad se sirve para señalar que dichas relaciones “el sujeto se identifica en su sentimiento de Sí con la imagen del otro, y la imagen del otro viene a cautivar en él este sentimiento”. . Lacan concluirá: “yo es otro”.
Uno no se ve como es, la imagen que tenemos de nosotros es ante todo un señuelo que nos permite poner al abrigo de nuestro ser; tal vez porque no hay aceptación de si mismo o porque quiere conseguir aceptación. El sujeto se identifica con su propia imagen, pero en el otro, porque su yo se constituye a partir de la “nueva acción psíquica” consistente en la identificación de la imagen unificada que aporta el semejante, aquel otro, el padre, la madre. El yo es efecto de esa acción psíquica, pero la condición de esta ‘nueva acción psíquica’ es el deseo del otro que empuja o cautiva la identificación. El yo aparece alienado en una condición de ser otro, necesaria para que asuma psicológicamente, en sus sentimientos y emociones que él es aquello que reconoce de su cuerpo. No identificarse es no llegar a tener el estatuto de Sujeto del Inconsciente, sería como vivir en un estado de fragmentación corporal, delirio, angustia y desesperación. No es una esencia en el Sujeto, sino la verdad de una imposibilidad, y si decimos tener una identidad, hay que entender entonces que se trata - no de una ilusión - sino de un semblante que hace mantener el sentimiento de uno mismo, sentimiento o idea de ser siempre los mismos a pesar de los cambios que suceden a lo largo de la vida y del recuerdo de nuestra historia o autobiografía, a pesar que sólo recordemos aquello que queremos. El YO se desdobla para unificarse en la conciencia del SER
“La identidad del YO es un producto que se gesta en el proceso de socialización en el cual el cuerpo es un elemento básico para dar continuidad a las experiencias a lo que vivimos a partir de generalidades simbólicas que extrae el sujeto del sistema social en que vive” ( Benhabid,1995; Xoodward,1997)
Pienso que la identidad está sujeta al tiempo, a la memoria, a los recuerdos, a la autobiografía, y estas cosas no están hechas sino de lenguaje y palabras. La identidad que crea tener alguien es modificable cuando se acuerda de otra cosa de su infancia o cuando un recuerdo salta o un anhelo se presenta. El complemento de esto es identidad; el cuerpo el camino que nos lleva a la contextualización de esta. El cuerpo es el SER, ALMA, MENTE, ORGANO, resulta importante para comprender lo que somos la relación del cuerpo, ser y sociedad.
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